viernes, 25 de septiembre de 2015

Discurso íntegro del Papa Francisco en la ONU – 25/09/15


Señor presidente, señoras y señores, buenos días:  

Una vez más, siguiendo una tradición de la que me siento honrado, el Secretario General de las Naciones Unidas ha invitado al Papa a dirigirse a esta honorable Asamblea de las Naciones. En nombre propio y en el de toda la comunidad católica, Señor Ban Ki-moon, quiero expresarle el más sincero y cordial agradecimiento. Agradezco también sus amables palabras. Saludo asimismo a los Jefes de Estado y de Gobierno aquí presentes, a los Embajadores, diplomáticos y funcionarios políticos y técnicos que les acompañan, al personal de las Naciones Unidas empeñado en esta 70a Sesión de la Asamblea General, al personal de todos los programas y agencias de la familia de la ONU, y a todos los que de un modo u otro participan de esta reunión. Por medio de ustedes saludo también a los ciudadanos de todas las naciones representadas en este encuentro. Gracias por los esfuerzos de todos y de cada uno en bien de la humanidad.

Esta es la quinta vez que un Papa visita las Naciones Unidas. Lo hicieron mis predecesores Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995 y, mi más reciente predecesor, hoy el Papa emérito Benedicto XVI, en 2008. Todos ellos no ahorraron expresiones de reconocimiento para la Organización, considerándola la respuesta jurídica y política adecuada al momento histórico, caracterizado por la superación tecnológica de las distancias y fronteras y, aparentemente, de cualquier límite natural a la afirmación del poder. Una respuesta imprescindible ya que el poder tecnológico, en manos de ideologías nacionalistas o falsamente universalistas, es capaz de producir tremendas atrocidades. No puedo menos que asociarme al aprecio de mis predecesores, reafirmando la importancia que la Iglesia Católica concede a esta institución y las esperanzas que pone en sus actividades.

La historia de la comunidad organizada de los Estados, representada por las Naciones Unidas, que festeja en estos días su 70 aniversario, es una historia de importantes éxitos comunes, en un período de inusitada aceleración de los acontecimientos. Sin pretensión de exhaustividad, se puede mencionar la codificación y el desarrollo del derecho internacional, la construcción de la normativa internacional de derechos humanos, el perfeccionamiento del derecho humanitario, la solución de muchos conflictos y operaciones de paz y reconciliación, y tantos otros logros en todos los campos de la proyección internacional del quehacer humano. Todas estas realizaciones son luces que contrastan la oscuridad del desorden causado por las ambiciones descontroladas y por los egoísmos colectivos. Es cierto que aún son muchos los graves problemas no resueltos, pero es evidente que, si hubiera faltado toda esa actividad internacional, la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades. Cada uno de estos progresos políticos, jurídicos y técnicos son un camino de concreción del ideal de la fraternidad humana y un medio para su mayor realización.

Rindo por eso homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad en estos 70 años. En particular, quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos, desde Dag Hammarskjöld hasta los muchísimos funcionarios de todos los niveles, fallecidos en las misiones humanitarias, de paz y de reconciliación.

La experiencia de estos 70 años, más allá de todo lo conseguido, muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos es siempre necesaria, progresando hacia el objetivo último de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones. Tal necesidad de una mayor equidad, vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.

La labor de las Naciones Unidas, a partir de los postulados del Preámbulo y de los primeros artículos de su Carta Constitucional, puede ser vista como el desarrollo y la promoción de la soberanía del derecho, sabiendo que la justicia es requisito indispensable para obtener el ideal de la fraternidad universal. En este contexto, cabe recordar que la limitación del poder es una idea implícita en el concepto de derecho. Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales. La distribución fáctica del poder (político, económico, de defensa, tecnológico, etc.) entre una pluralidad de sujetos y la creación de un sistema jurídico de regulación de las pretensiones e intereses, concreta la limitación del poder. El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y –a la vez– grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por esohay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión.

Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero «derecho del ambiente» por un doble motivo. Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de «capacidades inéditas» que «muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico» (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad.Segundo, porque cada una de las creaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí misma, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas. Los cristianos, junto con las otras religiones monoteístas, creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental (cf. ibíd., 81).

El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada «cultura del descarte».

Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo cual alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas. La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial que iniciará hoy mismo, es una importante señal de esperanza. Confío también que la Conferencia de París sobre cambio climático logre acuerdos fundamentales y eficaces.

No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando constituyen un paso necesario para las soluciones. La definición clásica de justicia a que aludí anteriormente contiene como elemento esencial una voluntad constante y perpetua: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi. El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.

La multiplicidad y complejidad de los problemas exige contar con instrumentos técnicos de medida. Esto, empero, comporta un doble peligro: limitarse al ejercicio burocrático de redactar largas enumeraciones de buenos propósitos –metas, objetivos e indicadores estadísticos–, o creer que una única solución teórica y apriorística dará respuesta a todos los desafíos. No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan y sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.

Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos. Deben ser edificados y desplegados por cada uno, por cada familia, en comunión con los demás hombres y en una justa relación con todos los círculos en los que se desarrolla la socialidad humana –amigos, comunidades, aldeas y municipios, escuelas, empresas y sindicatos, provincias, naciones–. Esto supone y exige el derecho a la educación –también para las niñas, excluidas en algunas partes–, que se asegura en primer lugar respetando y reforzando el derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.

Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Ese mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos.

Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad del espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.

La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre: «El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza» (Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal de Alemania, 22 septiembre 2011; citado en Laudato si’, 6). La creación se ve perjudicada «donde nosotros mismos somos las últimas instancias [...] El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos» (Id., Discurso al Clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008; citado ibíd.). Por eso, la defensa del ambiente y la lucha contra la exclusión exigen el reconocimiento de una ley moral inscrita en la propia naturaleza humana, que comprende la distinción natural entre hombre y mujer (cf. Laudato si’, 155), y el absoluto respeto de la vida en todas sus etapas y dimensiones (cf. ibíd., 123; 136).

Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales insalvables y sin la actuación inmediata de aquellos pilares del desarrollo humano integral, el ideal de «salvar las futuras generaciones del flagelo de la guerra» (Carta de las Naciones Unidas, Preámbulo) y de «promover el progreso social y un más elevado nivel de vida en una más amplia libertad» (ibíd.) corre el riesgo de convertirse en un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables.

La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos.

Para tal fin hay que asegurar el imperio incontestado del derecho y el infatigable recurso a la negociación, a los buenos oficios y al arbitraje, como propone la Carta de las Naciones Unidas, verdadera norma jurídica fundamental. La experiencia de los 70 años de existencia de las Naciones Unidas, en general, y en particular la experiencia de los primeros 15 años del tercer milenio, muestran tanto la eficacia de la plena aplicación de las normas internacionales como la ineficacia de su incumplimiento. Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.

El Preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas indican los cimientos de la construcción jurídica internacional: la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones. Contrasta fuertemente con estas afirmaciones, y las niega en la práctica, la tendencia siempre presente a la proliferación de las armas, especialmente las de destrucción masiva como pueden ser las nucleares. Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua –y posiblemente de toda la humanidad– son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser «Naciones unidas por el miedo y la desconfianza». Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos.

El reciente acuerdo sobre la cuestión nuclear en una región sensible de Asia y Oriente Medio es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho, ejercitados con sinceridad, paciencia y constancia. Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz y dé los frutos deseados con la colaboración de todas las partes implicadas.

En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.

Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como en Ucrania, en Siria, en Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste en enumerar problemas, estrategias y discusiones.

Como pedía al Secretario General de las Naciones Unidas en mi carta del 9 de agosto de 2014, «la más elemental comprensión de la dignidad humana [obliga] a la comunidad internacional, en particular a través de las normas y los mecanismos del derecho internacional, a hacer todo lo posible para detener y prevenir ulteriores violencias sistemáticas contra las minorías étnicas y religiosas» y para proteger a las poblaciones inocentes.

En esta misma línea quisiera hacer mención a otro tipo de conflictividad no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas. Otra clase de guerra viven muchas de nuestras sociedades con el fenómeno del narcotráfico. Una guerra «asumida» y pobremente combatida. El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción. Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones.

Comencé esta intervención recordando las visitas de mis predecesores. Quisiera ahora que mis palabras fueran especialmente como una continuación de las palabras finales del discurso de Pablo VI, pronunciado hace casi exactamente 50 años, pero de valor perenne: «Ha llegado la hora en que se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexión, casi de oración: volver a pensar en nuestro común origen, en nuestra historia, en nuestro destino común. Nunca, como hoy, [...] ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre, porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, que, bien utilizados, podrán [...] resolver muchos de los graves problemas que afligen a la humanidad» (Discurso a los Representantes de los Estados, 4 de octubre de 1965). Entre otras cosas, sin duda, la genialidad humana, bien aplicada, ayudará a resolver los graves desafíos de la degradación ecológica y de la exclusión. Continúo con Pablo VI: «El verdadero peligro está en el hombre, que dispone de instrumentos cada vez más poderosos, capaces de llevar tanto a la ruina como a las más altas conquistas» (ibíd.).

La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística. La casa común de todos los hombres debe también edificarse sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.

Tal comprensión y respeto exigen un grado superior de sabiduría, que acepte la trascendencia, renuncie a la construcción de una elite omnipotente, y comprenda que el sentido pleno de la vida singular y colectiva se da en el servicio abnegado de los demás y en el uso prudente y respetuoso de la creación para el bien común. Repitiendo las palabras de Pablo VI, «el edificio de la civilización moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los únicos capaces no sólo de sostenerlo, sino también de iluminarlo» (ibíd.).

El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura en mi tierra natal, canta: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera».

El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo «todo fundamento de la vida social» y por lo tanto «termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses» (Laudato si’, 229).

El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos (cf. Evangelii gaudium, 223). No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro.El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados.

La laudable construcción jurídica internacional de la Organización de las Naciones Unidas y de todas sus realizaciones, perfeccionable como cualquier otra obra humana y, al mismo tiempo, necesaria, puede ser prenda de un futuro seguro y feliz para las generaciones futuras. Lo será si los representantes de los Estados sabrán dejar de lado intereses sectoriales e ideologías, y buscar sinceramente el servicio del bien común. Pido a Dios Todopoderoso que así sea, y les aseguro mi apoyo, mi oración y el apoyo y las oraciones de todos los fieles de la Iglesia Católica, para que esta Institución, todos sus Estados miembros y cada uno de sus funcionarios, rinda siempre un servicio eficaz a la humanidad, un servicio respetuoso de la diversidad y que sepa potenciar, para el bien común, lo mejor de cada pueblo y de cada ciudadano.

La bendición del Altísimo, la paz y la prosperidad para todos ustedes y para todos sus pueblos. Gracias.


viernes, 11 de abril de 2014

La cultura, alimento insustituible de la Cuba que soñamos

Radio Rebelde - 2014.04.10 - 12:37:24 / web@radiorebelde.icrt.cu / Esther Lilian González de la Fuente


Sobre el consumo cultural en Cuba, nos habla alguien apasionado y obsesionado con este y con otros temas como la identidad cultural cubana, la pseudocultura, gusto estético, participación en la construcción de la cultura, formación de valores, entre otros. Dialogamos en exclusiva con el asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Abel Prieto Jiménez.

¿Participación o consumo cultural?


“El consumo cultural implica un receptor pasivo y en la política cultural revolucionaria cubana siempre se pensó en un receptor participante. No pensar en un aparato de difusión de cultura que de manera vertical emitiera mensaje que fueran consumidos pasivamente. Me gustaría hablar más de formas de participación en la cultura donde el creador, los medios de difusión, las instituciones y el público participaran de manera más activa”.

Usted desde hace muchos años combina su labor de escritor e intelectual con la de decisor en materia de arte y cultura, incluso fue por muchos años Ministro de Cultura de nuestro país… En su opinión ¿Cuáles han sido los principales logros de la Revolución cubana en materia de política cultural?

“Yo creo que la Revolución democratizó de una manera excepcional el acceso del pueblo cubano a la cultura. Cuando triunfa la Revolución había un alto índice de analfabetismo. Entonces, surge la Imprenta Nacional, nació un lector masivo para el escritor cubano. De ahí la frase estremecedora de nuestro Alejo Carpentier «terminaron para el escritor cubano los tiempos de la soledad y empezaron los tiempos de la solidaridad».

“Es decir, la Revolución cubana creó un lector masivo y también un espectador masivo para el gran cine. El epistolario de Alfredo Guevara nos muestra que en la fundación Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) se trató que el cine nacional naciera bajo el signo de la vanguardia y al mismo tiempo se trató de crear un gusto por el cine de calidad, no por el cine hollywoodense, sino por un cine experimental, por el gran cine europeo, italiano e incluso por el incipiente cine experimental latinoamericano, porque también había en nuestra región un cine comercial. Pero se intentó por todos los medios formar un espectador para un cine que exigía de él una posición intelectual alerta y eso ocurrió también con las artes visuales, la danza, el ballet clásico –algo que estaba destinada a las minorías más exquisitas-.


“El concepto de que para la creación de las escuelas de arte se buscara en la población y en las zonas campesinas a los niños que tuvieran más actitudes tiene, a mi juicio, una idea única: combinar opciones de masividad con el mayor rigor posible, con la mayor calidad posible”.

¿Qué nos queda por hacer en materia de política cultural en nuestro país en estos momentos?

“En estos momentos hemos retrocedido y ese va a ser uno de los temas de nuestro Congreso. Hemos retrocedido en la apreciación del audiovisual. Hoy, lamentablemente, los jóvenes y los menos jóvenes consumen de una manera acrítica mucha cultura chatarra en materia audiovisual. Por eso es tan importante la formación de modelos de apreciación, por eso el proyecto de los Instructores de Arte y toda la pasión que le puso Fidel durante la Batalla de Ideas en la insistencia de que esos jóvenes estuvieran en las escuelas del sistema general de educación, en las escuelas de conducta, en las comunidades… para que hicieran un trabajo en el campo de la apreciación.

“Actualmente esa intención sigue viva, ya que en los documentos aprobados por el reciente Congreso del Partido Comunista de Cuba y por su conferencia resalta la idea de crear hábitos y talleres de apreciación para formar a esa persona libre y culta que soñaba Martí”.

En este siglo XXI con la explosión de las nuevas tecnologías que por supuesto generan nuevos discursos y formas de generar el pensamiento… ¿Cuáles son los retos de los artistas y de las instituciones culturales cubanas para llegar a sus públicos? 

“Las nuevas tecnologías han implicado una revolución en la forma de consumir distribuir y hacer cultura. Ellas en sí mismas no son malignas, es maligno lo que tú coloques para ser transmitido, difundido y consumido a través de esas nuevas tecnologías. Yo estoy convencido de que las nuevas tecnologías en manos de la vanguardia revolucionaria y de la vanguardia de la intelectualidad artística cubana van a dar resultado valioso en términos culturales”.

“No se me olvida la frase de Fernando Martínez Heredia cuando la Asociación Hermanos Saíz le otorgó la condición Maestro de Juventudes, él les dijo que había que trabajar muy duro para que nuestra población, a escala masiva disfrute –y esa palabra es importante, no es una orientación- sienta placer por la cultura que hace ascender la condición humana.

“Hay que lograr que la calidad de vida de la gente se enriquezca con un disfrute de un tipo de cultura que haga ascender la condición humana, y lamentablemente hoy circula mucha pseudocultura chatarra de una manera incontrolable y que no puedes prohibir, porque sería algo ridículo, pero que lamentablemente tiende a la degradación humana”.

¿Hasta dónde este octavo Congreso de la UNEAC contribuirá a crear esos discursos?

“Yo soy delegado al Congreso y este lunes tuvimos la experiencia de participar en un encuentro con Danilo Sirio, el presidente del ICRT donde se discutió mucho sobre el tema del gusto, los modelos de participación cultural y hablamos de la intencionalidad. Estoy convencido de que debemos aprovechar las ventajas que nos da nuestro socialismo, este sistema de educación que llega prácticamente a todos los niños cubanos, debemos utilizar las ventajas de tener más de 30 mil instructores de arte y que nuestros medios masivos de difusión no están en manos privadas y que pueden tener una intención cultural seria, como de hecho la tienen”.

“Fue una exposición muy transparente la de Danilo Sirio. Hubo un intercambio muy claro, sin ningún tipo de triunfalismo, tratando de discutir a fondo el componente colonial que, lamentablemente, es amargo decirlo, pero todavía es fuerte ese. Más bien diría que se ha reforzado, ha habido un retroceso en aquella gran batalla descolonizadora. Si nosotros lográramos integrarnos más, trabajar más unidos, con más coherencia, que el Ministerio de Cultura y sus instituciones, que el ICRT tanto a nivel nacional como territorial, que implicáramos a los maestros que son decisivos y a la familia en esta gran batalla, creo que podríamos obtener resultados. Y eso se aprecia cuando la Camerata Romeu hizo su gira por provincias y se repletaron los teatros; también se aprecia cuando Silvio va a los barrios. Es decir, cuando hay ofertas de la más alta calidad que se difunde y se divulga, cuando eso sucede la gente responde. Y los teatros están llenos de jóvenes y no es un teatro de pacotilla, sino para hacer pensar, para interactuar con el espectador de una manera inteligente, provocadora, inquietante...”

“Nosotros no tenemos un pueblo de gente hipnotizada por la tontería, sino segmentos de personas; pero no podemos culpar a los que se han dejado hechizar por determinado mensaje, efecto de esa industria que pretende colonizar culturalmente y espiritualmente al mundo. Sin embargo, hay una semilla en el cubano de hoy que la tenemos que nutrir y estoy seguro que podremos tener resultados si trabajamos de ese modo”.

Quisiéramos que usted valorase el rol de la cultura en la hora actual cubana, cuando nuestro país perfecciona y transforma su modelo económico, político y social…

“Hay un grupo de documentos que han estado circulando. Miguel Barnet publicó un texto, a mi juicio espléndido, que se llama “La cultura, la brújula que nos indica el camino”; hay textos de Graziella Pogolotti esenciales; también de Ambrosio Fornet cuando se le dedicó la Feria del Libro, que se reunieron en un folleto que se llama “Utilidad de la cultura”, el cual se va a repartir a los delegados durante el Congreso.

“Creo que en la dimensión espiritual de este momento también destaca Eusebio Leal, y el ejemplo reciente es la reinauguración del teatro Martí, que tiene ahora todas las condiciones, pero que era una pura ruina. Allí en la reapertura estuvo Raúl Castro dándole continuidad a aquella idea que lanzó Fidel en el peor momento del período especial de que la cultura era lo primero que había que salvar. En estos momentos de tantas tensiones de recursos, en un país bloqueado y hostigado, que Raúl apoye la restauración del Teatro Martí, del Capitolio Nacional, del Gran Teatro de La Habana… demuestra la voluntad del gobierno revolucionario.

“Nuestro empuje y nuestro énfasis en todo lo que significa la revitalización económica del país y el trabajo que se desprende de los lineamientos aprobados en el Congreso del PCC no están reñidos en lo absoluto con una política cultural que considera la dimensión espiritual del ser humano algo esencial, y ahí radica la esencia de nuestro socialismo”.

“No podemos perder esa brújula, como decía Barnet. La política cultural no puede someterse a distorsiones economicistas. Un pragmatismo vulgar que vea el desarrollo económico como algo desligado de la dimensión espiritual del ser humano sería una locura. Cuando Raúl habla de un “socialismo próspero y sostenible”, interpreto que en esa prosperidad está el tremendo alimento, verdaderamente insustituible, que es la cultura”.


jueves, 3 de abril de 2014

ZunZuneo: El “twitter” del gobierno de EEUU para la subversión en Cuba

Publicado en Cubadebate el 3 abril 2014


En julio de 2010 Joe McSpedon, funcionario del gobierno de Estados Unidos, viajó a Barcelona con el propósito de afinar los últimos detalles de un plan secreto para crear una red socialdestinada a socavar al gobierno cubano.

McSpedon y su equipo de contratistas especializados en alta tecnología habían llegado desde Costa Rica, Nicaragua, Washington y Denver. Su misión, lanzar una red de mensajería que pudiera llegar a cientos de miles de cubanos. Para ocultar la red al gobierno de la isla, crearían un intrincado sistema de empresas fachada con una cuenta bancaria en Islas Caimán y contratarían a ejecutivos que no estaban al tanto de la situación y a quienes no se informaría de los vínculos de la empresa con el gobierno norteamericano.

McSpedon no trabajaba para la CIA. Se trataba de un programa financiado y gestionado por USAID, la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo, que maneja miles de millones de dólares en programas de asistencia humanitaria.

Según documentos obtenidos por The Associated Press y numerosas entrevistas con personas que participaron en el proyecto, el plan era desarrollar un “Twitter cubano” elemental que usara mensajes de texto enviados y recibidos por teléfonos móviles para burlar el férreo control informativo y las restricciones al uso de la Internet que mantiene el gobierno de Cuba. Buscando un juego de palabras relacionado con Twitter, lo llamaron ‘ZunZuneo’, palabra relacionada con el zunzún, como se llama en Cuba al colibrí o zumbador.

Los documentos muestran que el gobierno de Estados Unidos planeó la creación de una base de suscriptores usando “contenido no controversial”: noticias de fútbol, música, huracanes y publicidad. Cuando lograra una audiencia de cientos de miles de suscriptores, enviarían mensajes de contenido político para inspirar a los cubanos a crear convocatorias en red de “multitudes pensantes”, concentraciones masivas que fueran convocadas rápidamente y pudieran desencadenar una “primavera cubana” o, como un documento de USAID lo expresó, “renegociar el equilibro de poder entre el estado y la sociedad”.

En su apogeo en 2012, el proyecto captó más de 40.000 cubanos como suscriptores para compartir noticias e intercambiar opiniones. Pero esos suscriptores nunca supieron que el servicio fue creado por el gobierno de Estados Unidos, ni que había contratistas que recopilaban información privada de los usuarios con propósitos políticos.

“No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos”, dice un informe de Mobile Accord, uno de los contratistas. “Es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión (sic)”.

La legalidad del programa no está clara: las leyes de Estados Unidos exigen que cualquier acción encubierta de una entidad federal debe contar con autorización presidencial. Funcionarios de USAID declinaron decir quién aprobó el programa o si la Casa Blanca conocía de su existencia. McSpedon, gerente de nivel medio y el funcionario de más alto rango identificado en los documentos obtenidos por la AP, declinó comentar al respecto.

Matt Herrick, portavoz de USAID, dijo que la agencia está orgullosa de sus programas en Cuba y que investigadores del Congreso que revisaron el programa el año pasado determinaron que se apegaba a las leyes de Estados Unidos.

“La USAID es una agencia que promueve el desarrollo, no una agencia de inteligencia, y trabajamos en todo el mundo para ayudar a que la gente pueda ejercer sus derechos y libertades fundamentales, y darles acceso a herramientas que mejoren su vida y se puedan conectar con el mundo exterior”, dijo Herrick.

Sobre la implementación, agregó, que “¿ha tomado el gobierno medidas para operar con discreción en entornos poco permisivos? Naturalmente… en los entornos hostiles con frecuencia tomamos medidas para proteger a los que trabajan con nosotros en el terreno. Esto no es único de Cuba”.

ZUNZUNEO: PROGRAMA SECRETO

Pero el programa ZunZuneo enturbia esas aseveraciones, un tema delicado porque su misión de promoción de la democracia y la entrega de ayuda a las poblaciones más pobres y vulnerables del mundo pasa por tener la confianza y cooperación de otros gobiernos.

El senador Patrick Leahy, demócrata de Vermont y presidente de la Subcomisión de Asuntos de Departamento de Estado y Operaciones en el Extranjero, dijo que está a la espera de recibir una explicación de la USAID al respecto.

“Mirando el programa por encima hay varios aspectos problemáticos”, dijo Leahy. “Existe el riesgo de que jóvenes cubanos usuarios de teléfonos celulares no supieran que era una actividad financiada por el gobierno de Estados Unidos. Está la naturaleza clandestina de un programa del que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones, que tiene funciones de supervisión”.

The Associated Press obtuvo más de mil páginas de documentos sobre el desarrollo de ZunZuneo. La AP verificó independientemente el alcance y los detalles del proyecto (como números de contratos federales y nombres de candidatos) a través de bases de datos de acceso público, fuentes del gobierno y entrevistas con los que participaron directamente en el proyecto.

En su conjunto, los documentos cuentan la historia de cómo agentes del gobierno de Estados Unidos, trabajando en el más profundo secreto, se convirtieron en emprendedores tecnológicos en Cuba.

UN INTENTO DE REGRESO A LA GUERRA FRÍA

ZunZuneo parecía ser una vuelta a la Guerra Fría y los decenios de enfrentamiento entre Estados Unidos y Cuba. Y todo ocurrió en momentos en que las históricamente agrias relaciones entre los dos países habían mejorado, al menos marginalmente, y Cuba había dado pasos hacia una economía más abierta.

No está claro si el plan comenzó con la USAID o Creative Associates International, una empresa de Washington con fines de lucro que ha recibido cientos de millones de dólares en contratos con el gobierno de Estados Unidos. Para la AP no es claro cómo los números de teléfono fueron conseguidos, aunque los documentos parecen indicar que se hizo de manera ilícita. Los responsables de ZunZuneo usaron esos números para crear una base de suscriptores para empezar el proyecto.

A mediados de 2009, Noy Villalobos, una gerente de Creative Associates, inició una conversación por chat con su hermano menor en Nicaragua, según un correo electrónico de Creative Associates, capturó la conversación.

“Por supuesto, esto es muy confidencial”, previno Villalobos a su hermano. Pero, “¿qué pudieras hacer si tuvieras todos los números de celular de un país determinado?, ¿pudieras enviar grandes cantidades de mensajes de texto sin que el gobierno lo supiera?”.

¿Puedes encriptarlos o algo así?, le preguntó en un mensaje de texto.

Mario Bernheim le respondió a su hermana que podía encontrar la manera de enviar mensajes instantáneos a cientos de miles de cubanos y a bajo costo. No podía encriptarlos porque sería demasiado complicado y no podrían ocultar los mensajes al gobierno cubano, que controlaba Cubacel, pero sí podían ocultar la identidad del que los enviaba cambiando constantemente el país de origen de los mensajes.

“¿Podríamos rotarlos por varios países?”, preguntó Villalobos. “¿Digamos, un mensaje desde Nicaragua, otro desde España, otro desde México?”

Bernheim dijo que sí. “Pero necesito instalar computadoras espejo en muchas partes, la misma computadora trabajando sobre la misma plataforma con el mismo teléfono”.

Se despidió con un “no hay problema”.

CONVERSACIÓN CLANDESTINA CREA OFERTA DE TRABAJO

Después de la conversación, Creative Associates lo contrató como subcontratista bajo la responsabilidad de su hermana. Bernheim, a su vez, contrató al ingeniero cubano que había recibido la lista de números de teléfono. Para la AP no está claro cómo los números fueron conseguidos.

Los responsables de ZunZuneo usaron esos números para crear una base de suscriptores para empezar el proyecto. El equipo se las arregló para enviar mensajes de texto a miles de cubanos sin ser detectados. Pero tenían ambiciones mayores.

Creative Associates concibió la lista como el punto de partida de una red social que llamarían “Proyecto ZZ” o “Project Hummingbird”, que arrancaría cautelosamente y trataría de hacer llegar su mensaje a los jóvenes cubanos, a quienes la USAID consideraba más proclives al cambio político.

“Debemos aumentar gradualmente los riesgos”, propuso la USAID en un documento. La agencia defendía el uso de las llamadas ‘smart mobs’, una convocatoria a través de la red a encuentros masivos convocados con poca antelación, sólo en “momentos críticos u oportunos y no en detrimento de la red de nuestra plataforma”.

El equipo de contratistas y subcontratistas de la USAID creó un portal de Internet paralelo al servicio de mensajes de texto de manera que los cubanos pudieran suscribirse, interactuar ente ellos y enviar mensajes gratis. Para lograr que el portal se pareciera al de una empresa real plantearon el uso de “banners con publicidad ficticia para dar la apariencia de una empresa comercial”, sugirió una propuesta.

En múltiples documentos, personal de la USAID destacó que los mensajes de texto habían movilizado multitudes y provocado levantamientos políticos en Moldavia y Filipinas, entre otros países. La agencia señaló el papel de las redes sociales en Irán después de las elecciones en las que venció el entonces presidente Mahmud Ahmadinejad en junio de 2009 y las consideraba un instrumento importante de política exterior.

Los documentos de la USAID indican que su objetivo estratégico en Cuba era “sacarla del punto muerto en que se encuentra mediante tácticas e iniciativas temporales para impulsar el proceso de transición hacia el cambio democrático”. Cambio democrático en Cuba significaba acabar con el control de los Castro sobre el poder.

La USAID dividió la sociedad cubana en cinco segmentos sobre la base de su lealtad al gobierno. Por una parte estaba el “movimiento democrático”, al que calificaba de “todavía (en lo fundamental) irrelevante” y por la otra los “partidarios fieles al gobierno”, llamados los talibanes en una comparación con los extremistas afganos y paquistaníes.

Una pregunta clave era cómo movilizar a los cubanos de a pie hacia el campo de los activistas democráticos sin ser detectados. Bernheim aseguró al equipo que eso no sería un problema.
“El gobierno cubano, como otros regímenes comprometidos con el control de la información, carece de la capacidad de vigilar y controlar de manera efectiva un servicio de estas características”, escribió Berhneim en una propuesta a la USAID marcada como “información sensible”.

ZunZuneo usaría los números de teléfono para derribar el bloqueo cubano a la Internet y no sólo para entregar información a los cubanos, sino también para que los usuarios pudieran interactuar entre ellos de una manera que el gobierno no pudiera controlar. Al final sería un sistema que permitiría a los cubanos enviarse mensajes directamente entre ellos.

En una reunión de estrategia, la compañía analizó el uso del “volumen de usuarios como una fachada… para la organización”, según las minutas de la reunión. También se sugirió que el “debe haber un espacio los suficientemente grande para ocultar a miembros de la oposición que se hayan inscrito en el servicio”.

ZUNZUNEO INICIA OPERACIONES DESDE AMÉRICA CENTRAL

El equipo de ZunZuneo comenzó a operar desde América Central. Bernheim desde la capital de Nicaragua, Managua, mientras McSpedon supervisaba el trabajo de Creative Associates desde San José, Costa Rica. McSpedon tenía estatus diplomático pero operaba desde fuera de la embajada. Resultó ser un arreglo lo suficientemente extraño como para levantar sospechas en Washington, según funcionarios estadounidenses.

McSpedon trabajaba para la Oficina de Iniciativas de Transición de la USAID, una división creada tras la caída de la Unión Soviética para defender los intereses de Estados Unidos en entornos políticos que cambiaban a gran velocidad sin tener que lidiar con la burocracia habitual.

En 2009, un informe redactado por investigadores del Congreso advirtió que la labor de la oficina de transición “a menudo se presta a enredos políticos que podrían tener consecuencias diplomáticas“. Personal de diferentes comisiones legislativas de supervisión del Congreso se habían quejado de que USAID gestionaba programas secretos sobre los que no ofrecía detalles.
“Se nos dijo que no nos podían informar siquiera en términos generales sobre esas operaciones porque, cito, ‘podrían morir personas’“, dijo Fulton Armstrong, que trabajaba en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Antes de eso, Armstrong fue el analista de inteligencia de mayor rango en América Latina y asesoraba a la Casa Blanca de Clinton.

El dinero que Creative Associates invirtió en ZunZuneo se asignó públicamente a un proyecto no especificado en Pakistán, según información gubernamental. Pero no hay ninguna prueba de que los fondos se gastaron.

Las tensiones con el Congreso se dispararon precisamente cuando ZunZuneo comenzaba a despegar en diciembre de 2009, cuando otro programa de la USAID terminó con el arresto del contratista estadounidense Alan Gross, quien había viajado repetidas veces a Cuba en una misión secreta a ampliar el acceso a la Internet mediante tecnología que, por lo general, sólo usan los gobiernos, una misión que fue revelada por la AP en febrero de 2012.

Según Armstrong, en algún momento la Comisión de Relaciones Exteriores descubrió las operaciones secretas de la Oficina de Iniciativas de Transición de la USAID en Costa Rica. Funcionarios del gobierno de Estados Unidos lo reconocieron en privado pero la USAID se negó a ofrecer detalles.

En un evento en Washington, Armstrong dice que le preguntó a McSpedon si sabía que al operar programas secretos desde un tercer país pudiera dar la impresión de que trabajaba para una agencia de inteligencia.

McSpedon, a través de la USAID, dijo que eso no es cierto, pero declinó ofrecer más detalles.

LA ESTRATEGIA CLANDESTINA BAJO LA SOMBRA DE UN CONCIERTO

El 20 de septiembre de 2009, miles de cubanos se reunieron en la Plaza de Revolución de La Habana para ver el concierto del rockero colombiano Juanes denominado “Paz sin fronteras”. Era la concentración más multitudinaria en la isla desde la visita del Papa Juan Pablo II en 1998. Bajo la mirada de una efigie de Ernesto “Che” Guevara, Juanes, que vive en Miami, prometió que su música convertiría el odio en amor.

Para el equipo de ZunZuneo, el concierto era una oportunidad perfecta para probar el poder político de su red social. Semanas antes, la empresa de Bernheim, usando la lista de teléfonos, envió medio millón de mensajes para probar cuál sería la reacción del gobierno cubano.

El equipo contrató a Alen Lauzán Falcón, un artista satírico nacido en La Habana y que vive en Chile para escribir mensajes “a la cubana”. Algunos tenían un contenido moderadamente político, otros eran cómicos. Algunos más incisivos. Uno preguntaba si dos músicos locales, que gozan del apoyo del gobierno, debían subirse al escenario con Juanes. Respondieron alrededor de 100.000 personas sin darse cuenta que participaban en una encuesta para conseguir información de inteligencia.

Paula Cambronero, investigadora de la empresa Mobile Accord, comenzó a crear una amplia base de datos de los suscriptores cubanos con información como género, edad, “receptividad” y “tendencias políticas”. La USAID creía que la información demográfica de la presunta disidencia podría ayudarlos a enfocar otros programas en Cuba y “maximizar las posibilidades de extender nuestro alcance”.

Cambronero concluyó que el equipo debía ser cuidadoso y escribió en un informe que “los mensajes con connotación humorística no deben mostrar tendencias políticas claras para no crear animosidad en los destinatarios”.

Falcón dijo en una entrevista que nunca le dijeron que estaba escribiendo mensajes para un operativo del gobierno de Estados Unidos, pero no se arrepiente de haber participado.

Carlos Sánchez Almeida, abogado especialista en leyes europeas de protección de información, dijo que estos detalles revelados por la AP infringen las leyes de privacidad españolas porque el equipo de ZunZuneo había recopilado de manera ilegal información personal de una lista de teléfonos y la había enviado mensajes no solicitados a través de una plataforma española.

“La liberación no autorizada de información es delito, y usar esa información para crear una lista de personas por su afiliación política está completamente prohibido por la ley española” dijo Almeida, quien agregó que también infringe un acuerdo de protección de información suscrito entre la Unión Europea y Estados Unidos en 2000.

A partir de los registros de los servidores, la USAID vio pruebas de que La Habana había tratado de seguir la pista a los mensajes de texto, de penetrar los servidores de ZunZuneo y ocasionalmente había bloqueado los mensajes. Pero la USAID calificó la respuesta de “tímida” y concluyó que ZunZuneo podía ser viable si mantenía su origen en secreto.

Aunque Cuba tiene uno de los mejores servicios de contrainteligencia del mundo, el equipo de ZunZuneo creyó que mientras el servicio de mensajería pareciera inofensivo, Cubacel lo dejaría tranquilo.

Una vez que la red tuviera una masa crítica, según los documentos de Creative Associates y la USAID, sería más difícil para el gobierno cubano cerrarla debido a su popularidad y a que Cubacel se habría acostumbrado a los ingresos que le generaban los mensajes.

En febrero de 2010 se presentó ZunZuneo a los cubanos y comenzó la campaña de mercadotecnia. En seis meses consiguió 25.000 suscriptores. Crecía más rápido y atraía más atención de la que el equipo de USAID podía controlar.

DE LO MICRO A LO MACRO

Saimi Reyes Carmona estudiaba periodismo en la Universidad de La Habana cuando se tropezó con ZunZuneo.

Estaba intrigada tanto por la novedad del servicio como por su precio. La publicidad decía “mensajes gratis”, así que se apuntó con su apodo, “Saimita”.

Al principio era una plataforma pequeña, dijo durante una entrevista reciente en La Habana. Pero un día fue al portal y vio que los servicios aumentaban. “Empecé a enviar un mensaje diario”, el máximo permitido al principio. “Casi no tenía seguidores”. Pero cada vez que recibía uno se contentaba.

Entonces la popularidad de ZunZuneo se disparó.

“Todo el mundo quería apuntarse y en cuestión de meses tenía 2.000 seguidores, no tenía idea de quiénes eran ni de dónde eran”.

Informó a sus seguidores de su fecha de cumpleaños y se sorprendió al recibir 15 mensajes privados. “Esto es lo mejor que he visto”, le dijo a su novio, Ernesto Guerra Valdez, también estudiantes de periodismo.

No pasó mucho tiempo antes de darse cuenta de que era la segunda persona con más seguidores de la isla después de un usuario llamado UCI, que imaginaba era la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana. Su novio tenía 1.000 seguidores. Los dos estaban sorprendidos del alcance que les ofrecía.

“Era algo tan maravilloso” dijo Guerra. “Tan noble”. El y Reyes trataron de entender cómo funcionaba ZunZuneo porque la tecnología tenía que ser costosa, pero no descubrieron nada. Se sentían agradecidos.

“Siempre nos pareció extraña tanta generosidad y amabilidad”, dijo Reyes. “El hada madrina de la telefonía móvil”.

ZUNZUNEO CON MIRAS A DIVIDIRSE

A principios de 2010 Creative Associates decidió que ZunZuneo era tan popular que la compañía de Bernheim no era lo suficientemente sofisticada para gestionarlo y pasaron a crear “una versión a escala de Twitter”, para lo cual acudieron a otro joven experto en tecnología, James Eberhard, presidente de Mobile Accord, una empresa de Denver. Eberhard fue un pionero en el uso de mensajes de texto para donaciones en caso de desastres y había recaudado millones de dólares después del terremoto de Haití en enero de 2010.

Eberhard ganó millones antes de cumplir los 30 años con la venta de una compañía que vendía ringtones y juegos. Su portal de Internet lo describía como un “visionario en la comunidad global de la telefonía móvil”.

En julio viajó a Barcelona para sumarse a Bernheim, McSpedon y otros con el fin de crear lo que llamaron “una estrategia discreta”.

“Si se descubre que la plataforma es o ha sido apoyada por el gobierno de Estados Unidos, no sólo nos arriesgamos a que Cubacel cierre el canal, sino que ponemos en riesgo la credibilidad de la plataforma como fuente de información confiable, de educación y de empoderamiento”, decía un memorando de Mobile Accord.

Para ocultar el rastro, decidieron que una empresa del Reino Unido estableciera en España una empresa que gestionara ZunZuneo. Y crearon otra llamada MovilChat en las Islas Caimán, un paraíso fiscal, con una cuenta en el Bank of N.T. Butterfield & Son Ltd. para pagar las cuentas.

Las minutas de la reunión de Barcelona indican que las compañías pantallas permitirían a ZunZuneo distanciarse de Washington para que “el rastro del dinero no termine en Estados Unidos”.

Pero el dinero no era lo único que les preocupaba. Tenían que ocultar el origen de los mensajes textos, según documentos y entrevistas con miembros del equipo.

Brad Blanken, el jefe de operaciones de Mobile Accord, abandonó el proyecto en su etapa inicial pero dijo que se debían seguir dos principios para que lograr el éxito.

“El mayor reto es conseguir los números de teléfono”, dijo. “Y después, tener la capacidad de burlar el control de la red”.

El equipo de contratistas instaló servidores en España, Irlanda y las Islas Caimán para procesar los textos, y contrató a una empresa española llamada Lleida.net para enviar los mensajes a Cuba desprovistos de su información de identificación.

Mobile Accord también trató de conseguir información de inteligencia de ingenieros de Telefónica, la empresa española de telecomunicaciones y aliada de Cubacel, que según los organizadores “podría conocer la red de Cubacel”.

“Comprender los protocolos de seguridad y de vigilancia de Cubacel será un activo de valor incalculable para evitar la detección por parte de la telefónica (en este caso Cubacel)”, dice un informe de Mobile Accord.

No obstante, los responsables de USAID se dieron cuenta de que no podían ocultar su participación de manera indefinida a menos que abandonaran el escenario. El dilema se planteó sin rodeos cuando Eberhard viajó a Washington para participar en una reunión de estrategia a principios de febrero de 2011, en que su compañía señaló la “contradicción inherente” de dar a los cubanos una plataforma de comunicación en la que su gobierno no podía influir pero que era financiada por el gobierno de Estados Unidos e influenciada por su agenda.

Entonces contactaron a Jack Dorsey, uno de los cofundadores de Twitter, en busca de financiación para el proyecto. Los documentos muestran que Dorsey se reunió con Suzanne Hall, funcionaria del Departamento de Estado que trabajó en medios sociales y otros temas. Dorsey declinó comentar sobre el tema.

El Departamento de Estado, bajo la entonces secretaria Hillary Clinton, creía que los medios sociales era una herramienta diplomática importante. En un discurso de 2011 en la Universidad George Washington, Clinton dijo que Estados Unidos ayudaba a las personas en “entornos de Internet opresivos a burlar los filtros de seguridad”. En Túnez, donde nació la Primavera Árabe, dijo Clinton, la gente usó la tecnología para “organizar y compartir quejas, algo que como sabemos ha ayudado a impulsar un movimiento que condujo a un cambio revolucionario”.

A final de cuentas, la solución era encontrar un nuevo equipo gerencial que separar a ZunZuneo de su origen estadounidense y recaudara los fondos necesarios para convertirlo en una iniciativa “independiente”, aunque mantuviese su estrategia de “cambio democrático”.

Eberhard lideró el proceso de selección, una operación sensible porque quería mantener en la ignorancia al equipo de gestores de la empresa española. Ellos no podían saber nada de la participación del gobierno de Estados Unidos.

“El equipo de gestión de ZunZuneo no tendrá conocimiento del origen real de la operación; como máximo, sabrán que Mobile Accord creó la plataforma”, expresó el memorando. “El equipo de gestión no puede tener duda o preocupación alguna sobre la participación del gobierno de Estados Unidos”.

El memorando agregaba que la conciencia limpia del director general sería “particularmente crítica en lo relacionado con Cubacel”. Preocupados por el alto costo de los mensajes de texto para el usuario cubano medio, ZunZuneo negoció una tarifa de cuatro centavos de dólar por mensaje a través de un intermediario español. Los documentos muestran que había esperanza de que un director ejecutivo honesto que no tuviera conocimiento de los orígenes del proyecto podría convencer a Cubacel de que apoyara el proyecto.

Mobile Accord estudió a por lo menos una docena de candidatos de cinco países para la dirección general de la empresa en España. Una de ellas fue Francoise de Valera, presidenta de una empresa a quien contactaron mientras estaba de vacaciones en Dubai.

Viajó a Barcelona. En el Hotel Mandarin Oriental, un resort de lujo de la capital catalana, se reunió con Tim Musratt y Nim Pattel, que entonces residente de Mobile Accord. James Eberhard también participó en las entrevistas. Pero De Valera dijo que no le dieron respuestas claras sobre lo que buscaban.

“Me dijeron algo de SMS pero nada sobre un vínculo con Cuba ni con Estados Unidos” dijo en una entrevista desde Londres. “Si hubiera aceptado el cargo, creo que tarde o temprano me habría percatado de que algo andaba mal. Menos mal que no me escogieron”.

RESTRICCIONES PARA ZUNZUNEO

A principios de 2011, Creative Associates se empezó a desesperar con la incapacidad mostrada por Mobile Accord para hacer convertir a ZunZuneo en un proyecto autosostenible e independiente de Estados Unidos. La operación se encontraba frente a un problema sin solución. La USAID pagaba cientos de miles de dólares en tarifas de recepción de mensajes de texto al monopolio de telecomunicaciones cubano a través de cuentas bancarias secretas y empresas fachada. Era una situación que no podían permitirse ni justificar y que si se salía a la luz pública sería vergonzosa, o incluso peor.

En una evaluación detallada, Creative Associates dijo que Mobile Accord había ignorado la sustentabilidad del proyecto. “Se sentía cómoda recibiendo fondos del gobierno de Estados Unidos que mantenían a flote la compañía”.

De los 60 puntos con los que se medía el rendimiento, Mobile sólo consiguió 34. Creative Associates se quejó de que Mobile no entendía muy bien la misión social del proyecto y sólo le dio tres puntos sobre diez en “compromiso con los objetivos del programa”.

“Nos preocupa especialmente su pasividad a la hora de mejorar la situación”, expresa la evaluación.

Mobile Accord se abstuvo de comentar sobre el tema.

En un tono que denotaba cada vez más impaciencia, la USAID presionaba a Mobile Accord para que consiguiera nuevos ingresos para cubrir gastos. Mobile Accord sugirió vender publicidad en Cuba, pero incluso con una proyección de un millón de suscriptores la publicidad en una economía comunista equivaldría a una suma ridícula.

En marzo de 2011, ZunZuneo ya tenía casi 40.000 suscriptores y decidió trabajar con un tope de 50.000 para mantener un perfil bajo, abandonando así sus objetivos previos de llegar a 200.000 usuarios. Decidieron limitar los mensajes al 1% del tráfico total en Cuba para que las autoridades de la isla no los detectaran.

Mientras tanto, a través de un antiguo empleado de ZunZuneo, que habló a condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar de su trabajo, conocieron que los cubanos los estaban descubriendo y que ya habían tratado de bloquear el servicio.

ZUNZUNEO DESAPARECE POR PÁGINA PARA NIÑOS

A mediados de 2012 los cubanos comenzaron a quejarse de que el servicio sólo funcionaba esporádicamente, y después que no funcionaba.

ZunZuneo se esfumó con el mismo misterio con el que había aparecido.

En junio de 2012, usuarios con acceso a Twitter y a su página de Facebook se preguntaban qué habría pasado.

“¿Por dónde se pueden recibir mensajes de ZunZuneo?”, preguntó una mujer en Facebook en noviembre de 2012. “¿Por qué ya no me llegan?”.

Los usuarios que trataban de entrar al portal de ZunZuneo eran dirigidos a una página de Internet para niños con un nombre similar.

En un español mal escrito, ZunZuneo publicó en su página de Facebook un mensaje que decía que estaba al tanto de los problemas de acceso y estaban trabajando para solucionarlos.
“Qué viva el ZunZuneo!”, decía su último mensaje.

En febrero, cuando Saimi Reyes y su novio Ernesto Guerra supieron la verdad sobre ZunZuneo, se mostraron sorprendidos.

“¿Cómo iba a saber?”, pregunta Guerra, “Ahí no decía bienvenido a ZunZuneo, un servicio de USAID”.

“Además, no tenía nada negativo. Si yo hubiera comenzado a recibir mensajes subversivos o amenazas de muerte o ‘Todos a las calles’”, rio al decir, “hubiera dicho, ‘OK’, aquí algo huele mal. Pero no sucedió nada de eso”.

La USAID dice que el programa terminó cuando se acabó el dinero. El gobierno cubano declinó comentar al respecto.

El antiguo dominio de Internet de ZunZuneo está a la venta por 299 dólares. El registro de MovilChat, la empresa registrada en las Islas Caimán, venció el 31 de marzo.

(Con información de AP)